Epecuén (ciudad y laguna)
Hola Me LLamo Fabricio Forte y esta publicación es de una tarea de informática sobre la ciudad de Epecuén,Bs.As.,Argentina.
Epecuén
La laguna o lago Epecuén es un espejo de agua perteneciente a la cuenca endorreica del sistema de las Encadenadas del Oeste, en el interior de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Es la sexta y última de las lagunas del mencionado sistema, así como la más extensa en superficie. Recibe los aportes de la laguna La Paraguaya a través de un canal y de varios arroyos como el Pigüé y el Pull Grande, que bajan de las sierras del sistema de Ventania. Su condición de última laguna del sistema hace que el nivel de sus aguas varíe constantemente.
Es conocida por tener supuestos efectos curativos para varias enfermedades y por su desborde el 10 de noviembre de 1985, inundando completamente a la localidad de Villa Epecuén, la cual se encontraba en sus costas.
Ubicada en el fondo de una depresión, el nivel de agua de la misma solo disminuye por evaporación.
Por su alta concentración salina, la laguna es hiperhalina, diez veces
superior al porcentaje presente en el mar. Sus aguas se aprovechan para
combatir depresión, afecciones reumáticas y de piel y agotamiento
psicofísico. La ciudad de Carhué se encuentra a orillas de esta laguna.
La laguna de Epecuén fue nombrada por primera vez en 1770 por el piloto de la Real Marina Pablo Zizur el cual la bautizó San Lucas. Dicho santo es el patrono de la medicina y se especula que haya sido bautizada así por la fecha de paso.
Folclore
Se cuenta que el cacique puelche Carhue ("Valle Verde ó corazón puro"), enamorado de Epecuen
("eterna primavera"), cura milagrosamente de una extraña parálisis al
sumergirse en la gran laguna que formaron las lágrimas de dolor de su
amada
Ruinas de Epecuén tras la gran inundación proveniente de esta laguna
La Villa Epecuén
Villa Epecuén es el nombre de un pueblo turístico argentino en ruinas, ubicado en el partido de Adolfo Alsina, provincia de Buenos Aires.
Situada a 7,3 km de la ciudad de Carhué, fue fundada en 1921 a orillas del lago del mismo nombre, y llegó a tener cerca de 1.500 habitantes, siendo visitada por un promedio de 25 mil turistas durante el verano.
En 1985 una inundación provocada por una crecida del lago
sumergió a la ciudad completamente bajo el agua, obligando que se evacúe
casi toda su población. Posteriormente en los últimos años el agua
comenzó a retirarse, dejando a la vista las ruinas de la ciudad, que se
han convertido por sí mismas en un atractivo turístico.
La repentina destrucción de la ciudad, junto con sus ruinas, despertaron el interés de periodistas, antropólogos, fotógrafos y deportistas.
Después de todo, Villa Epecuén no está totalmente deshabitada, ya que
Pablo Novak, un vecino cuya familia estaba firmemente ligada a la ciudad
mediante distintos emprendimientos, se negó a abandonarla y aún
permanece ahí como el único habitante.
En 1975, el gobierno provincial construyó el canal Ameghino, una obra
de ingeniería que conectaba varias cuencas y regulaba el caudal de agua
en todas las lagunas de la región. Con este sistema ninguna se secaría y
no había riesgo de inundación. La idea era estabilizar el caudal
irregular de la laguna, una característica natural e inherente a su
condición, pero que causaba serios trastornos a la actividad turística.
Los trabajos comienzan con la construcción de un canal recolector de
agua, pero son abandonados a medio hacer con la llegada de la Dictadura Militar en 1976.
Este panorama comienza a verse agravado desde 1980 con el surgimiento de fuertes lluvias, que amenazan con anegar al pueblo. La laguna crecía entre 50 y 60 centímetros por año y amenazaba con rebasar el terraplén defensivo de cuatro metros de altura sobre la costa, construido para proteger al pueblo. En 1985 la provincia de Buenos Aires pasaba por una de las peores inundaciones de su historia. Cuatro millones y medio de hectáreas habían quedado anegadas por un desborde del Río Salado
Actualidad
El nivel del agua ha retrocedido casi en su totalidad. Aun es visible el trazado de las calles, el dique de contención y las ruinas de las casas, hoteles y edificios emblemáticos. Abundan árboles muertos, edificios en ruinas y vehículos oxidados. En 2010 quedaban ya pocas manzanas inundadas, si bien el pueblo continúa deshabitado y en ruinas.14
Las ruinas son frecuentemente visitadas por fotógrafos, turistas de distintas partes del mundo, periodistas y entusiastas de los deportes extremos. Como ya se mencionó, el lugar es habitado solamente por Pablo Novak, un hombre nacido en 1918 que se resiste a abandonar su pueblo y lo recorre habitualmente acompañado de su perro "Chozno".
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