Buenos Aires (ciudad) Parte 2
Hola me llamo Fabricio Forte y esta es la continuación de el post anterior.
Invasiones extranjeras y proceso de independencia de España (continuación)
La resistencia del pueblo y su participación activa en la defensa y
la reconquista aumentó el poder y la popularidad de los líderes
criollos, al tiempo que incrementaba la influencia y el fervor de los
grupos independentistas. Buenos Aires ganó en poder militar (conformado
principalmente por criollos) y prestigio moral. Paralelamente, quedó en evidencia la insuficiencia de la metrópoli en cuanto a enviar tropas que pudiesen defender a sus colonias, ahora deseadas con avidez por otras potencias emergentes. Todo esto, y la llegada de ideas liberales y fundamentalmente la ocupación de España por el ejército napoleónico,
permitió la creación de movimientos emancipadores, que desataron en 1810
la Revolución de Mayo y la creación del primer gobierno patrio.Como consecuencia de esto se produjo la deposición del poder de los españoles en beneficio de los criollos. La ciudad, de unos 40.000 habitantes,se transformó en un importante puerto consumidor de productos
manufacturados que provenían principalmente de Gran Bretaña y se produjo
el desmembramiento del Virreinato del Río de la Plata.
Buenos Aires se constituyó en un primer momento en centro hegemónico,
pero debió imponerse a las oligarquías provinciales, que tenían sus
propios proyectos económicos.
Hasta fines del siglo XIX
El gobierno que sucedió al virrey, la Primera Junta, consideró que tenía todos los poderes de aquel. Lo mismo entendieron los gobiernos que le sucedieron: Junta Grande, Primer y Segundo Triunvirato, y Directorios. La Primera Junta pretendió además designar a los gobernadores-intendentes, enviar ejércitos y recaudar los derechos de aduana. Esto hizo que el resto del virreinato sintiera que la revolución solo había sustituido el poder central del virrey por el de Buenos Aires, sin obtener ninguna ventaja.En 1815 las provincias se rebelaron contra el gobierno central al ser designado Carlos María de Alvear como Director Supremo. Este fue depuesto tres meses después, lo que obligó a insuflar un nuevo motivo de fervor por la Revolución. Así surgió la necesidad de declarar, en el Congreso de Tucumán de 1816, lo que ya era un hecho: la independencia del virreinato con respecto a España. Aquel congreso se trasladó luego a Buenos Aires, y elaboró la Constitución de 1819, que no funcionó y fue desechada por los federales. Al año siguiente las fuerzas federales derrotaron al Directorio y se creó la provincia de Buenos Aires, siendo su primer gobernador Manuel de Sarratea quien firmó con los vencedores el Tratado del Pilar. Luego de un período de inestabilidad, Martín Rodríguez fue designado gobernador y sus ministros, entre los que se destacaba Bernardino Rivadavia, iniciaron un período de orden y reformas: se creó el Registro Nacional, se fundó la Administración de Vacuna y el Archivo General de Buenos Aires y se inauguró la Bolsa Mercantil. En el aspecto cultural se destacó la inauguración de la Universidad de Buenos Aires y se creó la Sociedad de Ciencias Físicas y Matemáticas.
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